La empresa denuncia conducta violenta hacia trabajadores
General Motors Venezolana, la ensambladora más grande del país, pidió a sus trabajadores que no se trasladen a la planta sede, ubicada en Valencia, a la jornada laboral que debía reiniciarse este lunes, después de más de un mes de paralización, pues no puede garantizar su integridad física.
A través de un comunicado que llegó a la redacción de El Carabobeño, la fabricante, que posee el control del mercado con 40% de la participación, explica que “las condiciones no están dadas para que GMV pueda asegurar la protección física y la integridad de nuestros trabajadores y relacionados”.
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